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Continuación del relato del dia:
... Más tarde nos avisó por teléfono, que nos estaba esperando en el puerto. Cuando nos vió, nos hizo señas para que nos acercaramos, había encontrado un barquito que hacia una ruta por la costa, para verla desde el mar. El barco tomó rumbo hacia Málaga, vimos primero Marbella, despues muchas urbanizaciones y playas, Fuengirola y más urbanizaciones y playas, hasta que llegamos a Torremolinos y decidimos no volver en el barco, bajamos allí a visitar el pueblo y más tarde entramos a un restaurante a comer. Era un lugar muy bonito, junto a una antigua torre o atalaya, desde allí se divisaba una playa enorme, ya muy visitada. Tenian una variedad de pescados a cual más apetitoso y encargamos varios de ellos. Como ninguno teniamos que conducir, aprovechamos para acompañar los mariscos y el pescado con abundante y buen vino, que nos puso super chévere. Una vez que pedimos los cafés y copas, mi marido, que habia observado una vitrina climatizada para los habanos, se levantó y escogió dos “Cohiba”, uno para él y otro para mi. Los cigarrillos apenas los pruebo, pero a veces sí me gusta deleitarme con un buen habano, como en esta ocasión. De allí nos fuimos al centro y nos sentamos en una terraza, viendo a la gente tan variopinta que por allí pulula, mientras nos tomábamos unas copas y nos reiamos con nuestros comentarios. Muy avanzada la tarde, tomamos un taxi y nos fuimos al hotel. Nos duchamos y cambiamos de ropa. Nuestro plan era cenar en el mismo hotel y despues irnos a Marbella, a algún pub de lujo, a bailar. Despues de la cena, dejamos a mi marido en la terraza del bar y nosotras subimos a vestirnos, para esa noche de fiesta, queriamos lucir la ropa que nos compramos el dia anterior.
Nos desnudamos y pusimos toda la ropa encima de las camas, despues fuimos seleccionando lo que nos interesaba. Mi hija escogió una tanguita diminuta, color rojo y se la puso… yo escogí una negra, de un solo triangulito delante, sujeta con estrechas cintas. Ella prefirió un conjunto rojo de fina piel. Una minifalda, cortísima, ajustada y que no llegaba a la cintura, un top, sin sujetador, que apenas le tapaba las tetas, dejando la espalda y su pancita al aire, del mismo color y material,. Sobre el top, una chaquetita torera, de la misma piel roja. Los zapatos, de alto tacón, igualmente rojos y muy calados. Estaba preciosa, con su pelo suelto, tocada con una gorrita de visera, también roja de la misma piel. No quiso llevar bolso. Yo, en cambio, escogí el azul. Una falda de picos, ribeteada en oro, más larga por la derecha, que llegaba a la rodilla,se abrochaba al lado izquierdo, donde subia hasta medio muslo, ajustada a las nalgas. Por arriba llegaba unos cinco centímetros más abajo del ombligo. La parte alta era como un pañuelo largo y muy estrecho, colgado del cuello y, al bajar, cubria más o menos mis grandes y firmes tetas (sin sujetador) y quedaban las puntas sujetas por...continuará
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